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Viernes, 20 Noviembre 2020 11:38

Testimonio María Talavera

Me llamo María Talavera y tengo 51 años. A finales del año 2018, se instaló una molestia en mi escápula derecha. No tenía mucha movilidad en el brazo derecho y ciertos movimientos me provocaban un dolor agudo. Como esta condición no limitaba mi vida, no le hice mucho caso, pero a medida que iban pasando los meses y veía que no se resolvía, empecé a pensar que tal vez la molestia tenía que ver con una nueva férula de descarga que empecé a usar por la noche, unos tres meses antes de que comenzaran los dolores. Visité a mi osteópata y corroboró mis sospechas. Dijo que el dolor que tenía, podía venir de la mandíbula y la mordida. Dejé de usar la férula y el siguiente paso fue pedir cita con la Dra. Paula Álvarez, odontóloga cuyo trabajo se basa, entre otras disciplinas, en la Dentosofía, o sabiduría de los dientes, donde la puerta de entrada es la boca, pero va mucho más allá de los dientes, actuando también en el nivel mental y emocional de la persona.

Ya en la primera consulta me fascinó la visión de la doctora. No sólo me estudió de arriba abajo, observando cómo mordía, cómo tragaba saliva, cómo pisaba y caminaba, me dio también un tubito de silicona para que me pusiera en el orificio nasal derecho, y sorprendentemente, respirando con ese cilindro dentro ¡tenía más movilidad en el brazo derecho y menos molestia en la escápula!

La doctora me propuso un tratamiento de seis meses con un activador, un molde de silicona que se asemeja a los protectores de los boxeadores. Después de tan sólo cuatro meses usándolo por la noche, llevándolo media hora por el día (yo aprovechaba a meditar y hacer respiraciones lentas), y realizar un ejercicio que me indicaron, que apenas me llevaba 5 minutos, el cambio fue ¡ESPECTACULAR! No solo se fue la molestia de la escápula, sino que los dientes de arriba, que los tenía muy salidos, se colocaron y los de abajo, que se estaban apiñados, se han alinearon. La mandíbula ya no se me desencaja ni suena cuando abro la boca y no tengo la tensión y dolor que tenía en los músculos de la mandíbula. Ha pasado casi un año desde entonces. Los dientes han cogido espacio. Sigo llevando el activador, aunque la doctora Álvarez me recomienda que poco a poco vaya soltándolo.

El cambio fue tan drástico en esos cuatro meses, que no reconocía mi nueva boca, no sabía cómo masticar, tenía que reaprender, integrando una nueva María, en la nueva boca. A parte de todo el cambio estructural y funcional, a nivel mental y emocional puedo decir que me siento más equilibrada y segura de mí misma. Estoy muy feliz de haberme encontrado con este enfoque novedoso y holístico que me ha cambiado los dientes, mi boca, mi manera de respirar y probablemente mi vida.

María Talavera

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